Autor: Casa Bolívar

INDICIOS Y SOSPECHAS TRANSITORIAS

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.  (Galeano 2008).
No sé si mi matrícula de hincha esté todavía demasiado fresca para permitirme ciertas observaciones personales acerca del partido de ayer, pero como ya hemos quedado de acuerdo en que una de las condiciones esenciales del hinchaje es la pérdida absoluta y aceptada del sentido del ridículo, voy a decir lo que vi –o lo que creí ver ayer tarde– para darme el lujo de empezar bien temprano a meter esas patas deportivas que bien guardadas me tenía. (García Márquez 1995).
“Que raro que nunca se le haya echado en cara a Inglaterra haber llenado el mundo de juegos estúpidos, deportes puramente físicos como el fútbol. El fútbol es uno de los mayores crímenes de Inglaterra”. (Borges 1978).
No me gusta el hincha porque tiene una extraña característica: no entiende por qué tú no lo eres e insiste en hablar contigo como si lo fueras. (ECO,1990)

Definir o describir el fútbol a través de una categoría resulta ser insatisfactorio para todos aquellos que de una forma u otra, se han sentido atraídos por la emoción de jugarlo, celebrarlo, sufrirlo y/o detestarlo. Parece entonces necesario preguntarnos desde la intersubjetividad, la duda y la contradicción que habitamos ¿cómo vemos el fútbol? ¿qué es el fútbol? ¿qué suscita este deporte?.

Hay muchas formas de acercarse al fútbol, desde el mercado comercial, donde el jugador es mercancía y servicio de entretenimiento; también a través de los estadios donde se disfruta, padece y odia; desde la lógica de los medios y el periodismo, quienes juegan en las dos canchas; y entre otras más, desde la práctica misma, adentro.

En el 2001, tras la ruptura de los diálogos de paz que adelantó Colombia con la guerrilla de las FARC, el país sufrió múltiples atentados que provocaron que Argentina renunciara a jugar la Copa América que organizó Colombia. Este año se juega el mundial de fútbol en Rusia y paradójicamente después de asistir por siete mundiales de forma consecutiva, la selección de fútbol de Estados Unidos no estará presente. Hace unas semanas fue envenenado un ex espía ruso con su hija en Inglaterra, y se insinuó la posibilidad de cancelar la participación de la selección inglesa en el mundial de Rusia, de comprobarse la participación del Kremlin. En junio del 2010, el presidente de Nigeria prohibió la participación de su selección durante dos años por los resultados de la Copa del Mundo de Sur África, y el 5 de julio del mismo año tuvo que retirar la prohibición después de un llamado de atención de la FIFA.

El mercado de pases llena cada temporada la parrilla de noticias de los medios de comunicación y las conversaciones en redes sociales. Además de las exorbitantes sumas de dinero que se puedan llegar a mover, el principio básico de compra y venta de personas suscita diferentes cuestionamientos. Actualmente al jugador de fútbol no le alcanza con su destreza y talento para ser fichado por un equipo, necesita un representante. El jugador como mercancía, un juego de “esclavos” para divertir a la sociedad y una desigualdad abismal, son componentes del fútbol que han sido aprobados y normalizados por la sociedad en general.

Los medios de comunicación atraviesan nuestra sociedad y son en gran parte responsables de la magnitud del fútbol. La transmisión en vivo de la final del mundial de Brasil conecto a más de 1.303 millones de personas. Nos enlazamos al televisor horas antes de empezar el partido, porque el juego como tal, es el desenlace del preámbulo mediático que se han ido inventando para registrar, debatir y comentar desde el corte de cabello de los jugadores, hasta lo que cada familiar le dijo al futbolista antes del partido. Así mismo, el acto deportivo no solo se registra desde el estadio, sino desde los lugares donde llega la señal en vivo, como un selfie en el espejo, nos repetimos, retrasmitimos, comentamos y conversamos sobre las mismas imágenes una y otra vez. ¿Quién lo trasmite? ¿Cuánto cuesta hacerlo y verlo? Son otras preguntas.

El contacto físico está en el juego, se goza y se busca constantemente demostrarles a los otros las habilidades físicas y la agilidad mental con la que se cuenta. Ese placer y padecer constante en el que también convive la frustración y el triunfalismo, hablan de nuestra relación antropológica con la caza y la guerra; y con la creación del espectador, que desde el estadio, la casa, los bares y otras adaptaciones, hace parte de diversos fenómenos sociales relacionados con la satisfacción de observar al otro.

Más allá de las diferencias que suscitan las diversas formas en las que puede ser abordada y descrita esta práctica deportiva y su espectáculo, el fútbol es el deporte más popular del mundo. En su grado de importancia y globalización, podemos encontrar una amplia diversidad de discursos relacionadas con el heroísmo y el nacionalismo. También posiciones xenófobas y sectarias cuando se analiza jugadores, equipos, selecciones y otros matices. El fútbol está profundamente entretejido en nuestra cultura y aun cuando nos declaramos apáticos, somos parte de ese discurso.

Pese a la magnitud de este deporte, su narrativa, imagen y poder dramatúrgico, la producción de obras sobre el tema ha sido baja y poco reconocida. En un artículo publicado por la revista Diners (2006), se preguntaba por el bajo interés desde las prácticas artísticas que ha existido por este deporte, y se lanzaba una hipótesis relacionada con el sedentarismo y la apatía deportiva por parte de los artistas. Pese a esto, el tema ha sido abordado por Andy Warhol, Pablo Picaso, Mino Rosso, Fernando Botero, David Manzur, entre otros.

En la dirección de aumentar el conocimiento y reconocimiento, en los últimos años, espacios como Los Ángeles County Museum of Art (LACMA), Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Muntref), entre otros, han desarrollado exposiciones con el objetivo de evidenciar el impacto del deporte en cuestión de nacionalismos, regionalismos, identidades culturales, contradicciones discursivas, y el mundo del espectáculo. Desde el Centro Cultural Casa Bolívar ASW se quiere conocer y socializar diferentes formas de representar, contar, sentir y entender el fútbol a través de una muestra artística, que hable desde la diversidad sobre este deporte. Estamos seguros que esta iniciativa nos permitirá atraer y vincular el público que habitualmente se interesa por el arte y también a quienes se interesan más por el fútbol.

Conozca las bases de convocatoria a la exposición colectiva
“Más o menos fútbol”

Texto y fotografía: Alexander Vargas Sanabria

La fiesta de la KY

El pasado 16 y 17 de marzo se abrió un escenario dedicado al arte y la cultura. La fiesta de la KY, reunió en un solo lugar diversas expresiones que hablen de la ciudad y lo que sus calles llevan consigo. Esta iniciativa organizada por la Revista KY cultural con el apoyo del Centro Cultural Casa Bolívar, tuvo en su agenda actividades para todos los gustos.

Artistas que participaron:

-Ritmo Local
-Lil Crown
-Bakatambó
-Salvajes Banda
-Dexpierte
-Jaguar Tattoo
-Colectivo Zombie Gang Bang Crew

TRANSMITIR EXPERIENCIAS E INTERPRETAR LA CREATIVIDAD DEL OTRO

En la fiesta de la KY se lanzará una nueva propuesta de periodismo cultural incluyente. La cita es el 16 y 17 de marzo en el Centro Cultural Casa Bolívar ASW Cr 8 N°11-59 Bogotá.

Con frecuencia nos enfrentamos cómo público ante la insoportable sensación de exclusión producto del desconocimiento premeditado o accidental, que se tiene sobre una obra, exposición, artista y/o acción cultural. Los medios de comunicación y el periodismo cultural, son en muchos casos actores pasivos centrados únicamente en la información, actuación que está lejos de ser protagónica en el enriquecimiento y renovación del saber cultural.

Sobre el contexto de la divulgación del quehacer artístico, existen deudas con el público. Masivamente llega a nuestras “ventanas” información superficial sobre lo que acontece y en otros casos, información difícilmente digerible por el público en general. Más allá de la dimensión educativa del periodismo cultural, creemos que su potencial reside en la capacidad de profundizar en los hechos,  de convertir una historia en excepcional, en transmitir experiencias e interpretar la creatividad del otro.

Estamos viendo cómo la tecnología y las redes sociales han propiciado el nacimiento de propuestas jóvenes, que buscan romper el molde creado por los medios de comunicación tradicionales. Desde el Centro Cultural Casa Bolívar ASW (CCCB-ASW), estamos celebrando el nacimiento de una nueva propuesta, que en su promesa de valor le apunta a hacer periodismo cultural de manera auténtica,  alejando malas prácticas de otros medios.  KY Cultural proyecta ser una iniciativa incluyente, que concentrará muchos de sus esfuerzos en la divulgación del quehacer artístico a nivel nacional.

Una de las características más importantes sobre KY Cultural, es su objetivo de vincular activamente el público en la producción de contenido, para lo que ha desarrollado un proceso interno, que le permitirá a muchos publicar sus historias y aumentar sus capacidades de lecto-escritura. Para lograr la meta, la publicación impulsará esta iniciativa con talleres de redacción, y además dispondrá de la asesoría continua de su equipo periodístico.

Desde el CCCB-ASW sabemos que nuestra misión va más allá del compromiso con los artistas emergentes, y entendemos el papel fundamental que tiene la divulgación en el reconocimiento, la transformación y la transmisión de la cultura. Bajo este principio, también hace parte de nuestros objetivos, la construcción de espacios que faciliten los procesos de mediación cultural, y celebramos que sigan apareciendo nuevas propuestas en escena.

Los interesados en conocer los artistas y actividades que se desarrollarán, pueden consultarlos en: La Fiesta de la KY  o en Revista KY Cultural

Fotografías: Alexander Vargas Sanabria

NACE UN ESPACIO DE INCLUSIÓN PARA EL ARTE

Una alianza entre el Centro Cultural Casa Bolívar y KY Cultural servirá de escenario para artistas emergentes de diferentes áreas. ‘De KY a la casa’ surge como una alternativa real a la exclusión que a veces tiene lugar en el periodismo cultural.

Este miércoles 21 de febrero el Centro Cultural Casa Bolívar (CCCB) –ubicado en la carrera 8 # 11-59- Bogotá, en alianza con KY Cultural Revista Urbana, inaugurarán ‘De la KY a la casa’, un nuevo espacio en el ámbito artístico nacional, en el que se les dará voz a los artistas emergentes y sus procesos.

“En ocasiones la escena artística se torna un poco excluyente hacia el público no especializado y, de otro lado, una de las grandes problemáticas de los artistas emergentes está en visibilizar su trabajo. Por esto, generar espacios colectivos de comunicación cultural, es relevante para lograr formar públicos desde un pensamiento crítico, y permitir que el artista entre en contacto con estos desde otra dinámica”, explica Carolina Satizábal Fonseca, directora del Centro Cultural quien apunta, además, que ‘De la KY a la casa’, no solo fomenta la visibilidad de las obras de este tipo de artistas, sino que además, compromete a todos los que participan en abrir espacios diferentes para socializar sus procesos.

Esta iniciativa surge también como respuesta a la necesidad de incentivar el periodismo cultural desde nuevas perspectivas. “La comunicación cultural es vital, no solo para que los artistas que no poseen una estructura tan compleja como una oficina de prensa, o una galería que los represente puedan mostrar su trabajo y sus intereses, sino que es relevante para que las comunidades tengan otro tipo de reflexión sobre lo que acontece en su entorno”, puntualiza Satizábal al tiempo que señala que, “problematizar a través de la cultura nos permite ser más creativos a la hora de buscar salidas, porque hay una reflexión más desde lo humano que nos permite identificarnos con la otredad, sensibilizarnos, sentir empatía. Esto es clave en el momento coyuntural que vive Colombia”.

No es fácil encontrar los recursos deseados para trabajar en esta área, sin embargo el CCCB cree en la construcción de redes de cooperación que se articulen con objetivos similares. “Desde el ámbito cultural debemos promover la cooperación y desestimular la envidia, bajo esta idea esperamos seguir creciendo en este tipo de iniciativas. Estamos seguros que también se llevaran una sorpresa con el fanzine coleccionable que se lanzará el mismo día” comento Carolina.

Desde diciembre de 2016, cuando American School Way abrió las puertas de su Centro Cultural Casa Bolívar, las actividades y exposiciones de distintos artistas y colectivos –la mayoría de ellos emergentes- han encontrado lugar en esta casa colonial, a una cuadra de la Plaza de Bolívar. Esto porque desde su creación siempre se ha creído en el potencial que tiene el país en el área emergente del arte y la cultura. Por esto, también, el llamado es a generar nuevas alianzas que permitan impulsar este tipo de actividades.

Mónica Vargas, periodista de la revista KY Cultural y la artista Paula González Latriglia, serán las protagonistas del primer capítulo de ‘De la KY a la casa’. Esta conversación tendrá como eje central la obra de la artista, la memoria, las grietas y las huellas.

GESTIONAR LA CREATIVIDAD NO LA COMPETENCIA

Este miércoles 7 de febrero Carmen M Caro y Daniel F Rodríguez del Colectivo P3 estarán contando sus experiencias sobre el proceso pedagógico del laboratorio “Cartografías de memoria”

Cómo parte del ciclo de actividades transversales de la exposición “Cartografías de memoria”, el miércoles 7 de febrero a las 6:00 PM en el Centro Cultural Casa Bolívar, carrera 8 # 11-59, se compartirán las estrategias pedagógicas con las que se construyó el laboratorio que dio origen a la exposición.

El Colectivo P3, quien ha venido trabajando y construyendo a partir de la investigación de la imagen reproductible y el espacio público, ha sido el organizador de diferentes proyectos de intervención plástica y curatorial dónde se destaca el Primer encuentro de grabado en espacio público. Estas experiencias sumadas a lo que hoy es el laboratorio “Cartografías de memoria”, serán los principales componentes de su conferencia.

“Buscamos que sea habitual darle la misma importancia al proceso y su resultado” señalaron los miembros del colectivo, describiendo cómo en las sesiones de trabajo “encontraban herramientas tanto de aprendizaje cómo de enseñanza, que se volvían modelos cíclicos en dónde la información y los saberes se desarrollaban, generaban y discutían a  medida que avanzaban las prácticas, hallazgos que sólo son visibles a través de estas iniciativas de formación de públicos”

Una de las principales claves para reconocer la apuesta de los actores que han trabajado en el proyecto, está en entender, cómo lo mención el colectivo “no existe un modelo único de gestionar el conocimiento, sino que más bien distintas posibilidades de observar y analizar bajo múltiples perspectivas; hacia una dialéctica en la que no se intentaba llegar a ninguna tesis aparte de la que partía el laboratorio: de que cada territorio tenía muchos significados para nuestros ojos”

Este laboratorio desarrollado el año pasado por el Centro Cultural Casa Bolívar y el Colectivo P3, en Colaboración con Paula Latriglia, completa con esta su cuarta actividad de socialización de proyectos y espera recibir artistas, pedagogos y otras personas interesadas en los procesos independientes, dónde se trabaje bajo principios colectivos y metodologías de carácter horizontal.

Por: Alexander Vargas Sanabria

‘MUCHOS MEDIOS COLOMBIANOS NO HAN ENTENDIDO LA POTENCIALIDAD DE LA FOTOGRAFÍA’

El viernes 2 de febrero, Viviana Peretti, Ana Cristina Ayala, Juan Sebastián Ramírez, Laura López Duplat tendrán un diálogo sobre los usos y desusos de la fotografía en Colombia. Entrada gratuita, previa inscripción

Este viernes 2 de febrero a las 5 de la tarde en el Centro Cultural Casa Bolívar, carrera 8 # 11-59, habrá espacio a una reflexión respecto a la reutilización, la reducción y el reciclaje de imágenes en el contexto colombiano, específicamente en los medios de comunicación.

La reconocida fotógrafa y académica Viviana Peretti, la maestra en periodismo Ana Cristina Ayala, junto a los licenciados Juan Sebastián Ramírez y Laura López Duplat, abrirán el debate frente a los usos y desusos de la fotografía en el ámbito nacional, marcado además por un conflicto de más de medio siglo del que, aunque ahora se está tratando de resolver, ha sido negado por muchos en distintas ocasiones y por diferentes medios, entre ellos este que convoca a los panelistas.

“El país se sigue sin contar o se sigue contando de una manera muy sesgada, con imágenes que ya hemos visto”, apunta Peretti al tiempo que destaca el hecho de que, “en los medios de comunicación hay una resistencia muy grande a entender que la fotografía es un lenguaje autónomo”,  debido a esto “el papel que ha tenido la radio en Colombia no lo ha tenido aún la fotografía porque no ha sido capaz de producir imágenes icónicas y ahí hay mucho lenguaje por recorrer”.

La maestra en periodismo Ana Cristina Ayala coincide con la fotógrafa y además señala que los medios hegemónicos como El Tiempo y El Espectador, no solo desde la fotografía sino también desde los otros contenidos, “le apuntan a contar una realidad certera y conveniente a sus intereses. Esa realidad es la de las audiencias que es la más primitiva y menos reflexiva de todas”.

Ante la banalización de las imágenes, Ramírez y Duplat realizaron un trabajo de análisis crítico del discurso audiovisual en mediaciones televisivas, identificando las estrategias usadas por algunos medios de comunicación para interferir en la cultura política del país.

“Lo que podemos ver en los medios de comunicación masivos es que se usa la fotografía para dar la sensación de realidad o la sensación de veracidad sobre una información dada y por supuesto esa información está cargada de una de un carácter ideológico”, explica Ramírez mientras que Duplat complementa sobre la necesidad de comprender la complejidad de las problemáticas sin omitir su parte histórica, “una educación, no solo de cómo se ve sino también de cómo se producen las imágenes es esencial para desligarnos de ciertos estereotipos y prejuicios, y miedos sistemáticos que hemos venido representando en las imágenes”, concluye.

Por Mónica Vargas.

HUELLA, CUERPO Y RUINA, LOS COMPONENTES PLÁSTICOS

El próximo 16 de enero se expondrá en el Centro Cultural Casa Bolívar, el resultado del laboratorio de creación colectiva “Cartografías de memoria”. Esta muestra colectiva es el resultado del laboratorio de creación e investigación que abordo la ciudad con el propósito de encontrar la relación entre territorio, identidad y la memoria.

La socialización contará con un conjunto de experiencias, resultado de las sesiones de trabajo que se desarrollaron entre los meses de septiembre y noviembre del 2017. Este resultado colectivo también carga implícitamente con la desnaturalización del concepto cartografía, es una invitación a pensar la cotidianidad y sus movimientos cómo ejes de creación.

En el desarrollo de este laboratorio y su resultado expositivo, encontraremos que la huella, el cuerpo y la ruina, fueron los principales componentes plásticos. Los diez expositores buscarán a través de sus instalaciones, ser pregunta, respuesta y reflexión sobre la construcción de memoria que se genera a partir de los recorridos que hacemos en el espacio, las relaciones intrapersonales que allí suceden y cómo este devenir hace parte del proceso de construcción de identidad.

Esta iniciativa de creación e investigación organizada por el Centro Cultural Casa Bolívar y Carmen María Caro González y Daniel Felipe Rodríguez, miembros del Colectivo P3, en Colaboración con Paula Latriglia, fue gestada con la idea de aportar a la construcción de proyectos personales desde la colectividad. El resultado actual de este primer laboratorio, deja las bases sentadas para que la iniciativa sea continua y vincule nuevos artistas alrededor de temas de interés común.

La exposición estará abierta al público hasta el 2 de marzo de 2018 y contará con visitas guiadas de la mano de los artistas, y un conversatorio de donde se expondrán los procesos de creación y su relación con las preguntas que se gestaron en las sesiones de trabajo. Además de esto, serán vinculados al proceso de socialización dos colegios como parte de la estrategia de formación de públicos del Centro Cultural Casa Bolívar.

Expositores
Jessica Vásquez, Oscar Daniel Pinzón, María José Alarcón, Laura Vásquez, Erick Giraldo, Daniela Beltrán, Karen Ortiz, Laura Camila Martínez (Sol) y Jose Daniel Velasco.

Lugar: Centro Cultural Casa Bolívar – Cra 8 # 11-59 Bogotá, Colombia
Fecha: 16 de enero
Hora: 06:00 PM

LA PARTE ÚLTIMA, Y MÁS FRESCA, DE LAS CASAS COLONIALES

En La Candelaria, unos testigos mudos se asoman serenos y calmosos a las misteriosas, y no pocas veces, convulsionadas calles de este sector de la ciudad, en las que ha pasado de todo.

Desde estas estructuras, definidas como una “plataforma que sobresale de la fachada de un edificio a la altura de un vano y está protegida por una barandilla o un muro bajo”, se ha visto desde el paso de los soldados libertadores hasta las filas de niños del lugar que, en compañía de sus maestros, recorren las esquinas en busca de historias tan magníficas como terroríficas, o algo parecido a eso.

En la avenida calle 12 # 2-41, donde hoy por hoy queda la sede del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, cuentan que se ve la sombra de una pareja de enamorados que se resiste a dejar morir su romance. Ellos solían tomar café todas las mañanas en el balcón de esta casa y, dice la historia, que al morir la mujer su esposo no la enterró sino que la embalsamó para que lo siguiera acompañando en su cotidianidad.

Algunos aseguran haber visto la sombra de la señora, junto a la del hombre fiel, en el balcón de la casa, donde también había un árbol de naranjo en el patio central, que tuvo que ser cortado al secarse después de más de doscientos años, luego de dar frutos todo el año. Aseguraban algunos que el espíritu de una mujer rubia que fue enterrada de cabeza abajo de él –asesinada por su esposo celoso-, rondaba las raíces, el tronco, las hojas y los frutos.

Rubén Hernández, arquitecto historiador y académico de la Universidad Nacional, asegura que los balcones de la Candelaria son, en su mayoría, “del periodo colonial, y algunas del periodo republicano después de la independencia”.

Hernández apunta que estas estructuras, “son parte de una arquitectura doméstica tradicional y popular traída de España”. El arquitecto asegura que, “tenían un carácter estético y funcional con ligeras variantes, para ver lo que sucede afuera del recinto, ya sea a la calle o en balcón corrido al interior de los claustros y patios internos”.

Desde un pequeño pero significativo balcón saltó Simón Bolívar, escapando de lo que es conocido como la Conspiración Santander, ayudado por Manuelita Sáenz. Cuenta la historia que el que fuera el presidente de la Gran Colombia saltó del Palacio de San Carlos, donde ahora funciona la Cancillería, para huir de sus opositores que, según se asegura, iban a asesinarlo la noche del 25 de septiembre. El cuerpo menudito de Bolívar fue a dar a la calle Décima mientras Manuelita distraía a los que iban en su búsqueda.

Balcones

También en un balcón el militar y político José Acevedo y Gómez instó a organizar la revuelta, al cambio, a decir no más a los españoles, luego de que se rompiera el famosísimo florero de Llorente. “Santafereños: Si dejáis perder estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y febril…”, gritó el criollo que al final de sus días tuvo que refugiarse en la selva del Caquetá para huir de la mano dura e injusta de Pablo Morillo.

Podría decirse entonces que, así como del amor, los balcones de la Candelaria fueron protagonistas también de esas transformaciones inevitables que nos llevaron a ser República en vez de colonia, así en una y otra no hubiera habido cambio significativo para los pobres y las minorías que nunca encontraron, ni encuentran aún, mayor oportunidad. Podría decirse también que las revoluciones son también amor, así casi siempre terminen desviándose, corrompiéndose y convirtiéndose en una opresión que, aunque distinta a la que se resistieron, sí muchas veces igual de implacable.

Las también llamadas galerías, palcos o miradores, “comparten algunos rasgos estéticos y técnicos heredados de construcciones en madera con algo de forja”, según el historiador, “Se realizaron en las fachadas y corredores de segundos pisos en las edificaciones que construyen alarifes y artesanos con poca instrucción y conocimientos técnicos. Suelen ser de materiales naturales y fácilmente manejables como la madera, y algunos complementados con hierro que se convirtieron incluso por el frío de la ciudad en gabinetes”, concluye Hernández.

La alcaldía mayor de Bogotá, señala por su parte que “los primeros balcones datan del año 1.602 y adornaban las casas que entonces rodeaban la actual Plaza de Bolívar, donde también estaban la sede del Cabildo, la Real Audiencia, la Cárcel de la Corte, el Palacio Virreinal y las casas de los Comuneros y del Florero, entre otras”.

Los datos oficiales señalan que en el centro histórico de la ciudad “existen un total de 2.364 propiedades, de las cuales 54 están declaradas como Bienes de Interés Cultural del Orden Nacional (antiguos Monumentos Nacionales), mientras que 1.608 fueron declarados de conservación arquitectónica”.

Muchos de ellos están adornados con estos testigos silenciosos. Lo balcones que observaron el paso de la ‘Pola’, rumbo a su ejecución en noviembre de 1.817, hasta el de Mick Jagger antes de comerse una suculenta oblea en marzo de 2.016.

Las historias, que ocurren tanto fuera como dentro de ellos, podrían no tener fin. Una de las últimas y más recordadas fue esa en la que una furgoneta, en 2010, se llevó a su paso el balcón del Camarín del Carmen, verde y curvo. La legendaria estructura fue restaurada y, frente a ella, se siguen escuchando las historias que, como describe el arquitecto e historiador, han sido “de escapes de enamorados y amantes, vista de desfiles procesiones y reyertas, lugar de observación y contemplación del sector y el paisaje, lugar donde se constataba quien golpeaba en la puerta y hasta lugar de acceso de los ladrones”.

Galería Completa

 

Texto: Mónica Vargas | Fotografía: Alexander Vargas Sanabria

DELIRIOS EN CASA BOLÍVAR

La exposición “Delirios” que se celebrará en el Centro Cultural Casa Bolívar ASW el próximo sábado 28 de octubre a las 11:00 AM, y contará con obras de seis artistas de amplio recorrido seleccionados por el galerista Carlos Corredor, quien a través del evento pondrá a disposición de los invitados la posibilidad de adquirir algunas de las piezas.

Delirios es una exhibición de arte contemporáneo, en la que se combinan la intervención fotográfica con la pintura abstracta, la geometría y recursos del arte pop como el neón y las texturas.

Artistas:
Ana Salazar
Geneviève Maquinay
Tutua Boshell
Marcela Ramírez-Aza
Ivette Bassan
Mauricio Cruz de la Cuadra
Plablo Rojas

La exposición estará abierta hasta el 28 de noviembre, de lunes a viernes desde las 10:00 a.m. hasta las 5:00 p.m.

EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA “DEFENDER, DEFENSORAS Y DEFENSORES BAJO AMENAZA”

Una exposición fotográfica para llamar la atención sobre las defensoras y defensores de los derechos humanos bajo amenaza en Colombia, otra mirada a la implementación de los acuerdos de paz.

En Colombia, una persona defensora de los derechos humanos es asesinada cada cuatro días. El Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”, Cajar, ha estado trabajando en colaboración con Tom Laffay, fotógrafo y documentalista en el proyecto “Defender” para visibilizar estos hombres y mujeres que defienden sus comunidades, el territorio y el ambiente.

La inauguración de la exposición será este martes 12 de septiembre a las 5:00 pm en el Centro Cultural Casa Bolívar, Carrera 8 No. 11-59, Bogotá. El evento contará con la intervención de Tom y de Jomary Ortegón, presidenta del Cajar, quienes compartirán con los asistentes sobre cómo se concibió esta exposición, la experiencia de la organización en su trabajo con defensoras y defensores, y las experiencias personales del fotógrafo que le han llevado a crear las imágenes que hacen parte de este proyecto y en general sobre su obra relacionada con derechos humanos, salud pública y conflictos.

La exposición compuesta por 30 fotografías a color que representan a tres defensores de los derechos humanos en varios departamentos de Colombia, propone otra mirada al proceso de paz que avanza en el país.De acuerdo con el programa Somos Defensores, se registraron 317 amenazas contra líderes, procesos organizativos y comunidades en el año 2016, y durante el 2017 son más de 225.

“Defender: Perfiles de defensoras y defensores bajo amenaza” busca, a través de la fotografía, dar a conocer las historias de la vida cotidiana de estas personas, en el contexto en el que realizan su trabajo.  Esta galería fotográfica muestra quiénes son, como promueven la paz y enfrentan las amenazas a las que se ven sometidos día a día.