Categoría: Historias

EL BOMM, BOGOTÁ MUSIC MARKET

Del 11 al 14 de septiembre, Bogotá estuvo llena de sonidos, interpretaciones y nuevas conexiones. Durante cuatro días, artistas, productores, plataformas musicales y empresas dedicadas al mundo de la música, se reunieron para relacionarse a través de charlas, fiestas, laboratorios y conciertos, con la intención de que todas las personas que hacen parte de éste circulo, descubran nuevas oportunidades de negocio y aprendan sobre las últimas tendencias en la industria de la música.

Dentro de las actividades realizadas durante estos cuatro días, hubo charlas académicas, citas de negocios entre los participantes y talleres. Entender el concepto de management, reconocer las implicaciones de la gestión de taquillas locales, la historia de festivales musicales y el papel de la transformación digital en la música, fueron algunos de los temas que abarco este gran evento.

Tenerlo o no tener management, he ahí el dilema”, conferencia de Mercedes Montejo, Olivier Maligorne y Agustín López, definió el papel, roles y estilos de managers que existen, una charla que acerco a los participantes al mundo del artista, las complicaciones de sus vidas y la ruptura de los límites entre lo público y lo privado, que habitualmente los afecta, bajo estos argumentos se justificó el papel del manager, un personaje que debe saber distinguir hasta dónde un artista puede relacionarse con su público, para no comprometer su intimidad, pero no ser un personaje lejano de sus fans.

La siguiente conferencia “Del Bar al Festival: Creando una taquilla local”, tuvo como exponente a José Luís Dominguez (Mano Booking / Managers Anónimos). La intención fue alentar a los organizadores del festival a conocer más propuestas y no siempre llevar a los mismos artistas. También se hablo de los costos de una taquilla en diferentes clubes, llegando a la conclusión de es muy subjetivo el pago a los artistas, ya que depende de la cantidad de clientes, su popularidad, y del club. Pero es muy importante intentar tasar precios que ayuden a estimular a los artistas y también a comprometer a los clubes a pagar por un show.

Otro tema tocado en este evento fue la historia del Cosquín Rock, festival inicialmente impulsado en Argentina, que busca la interacción de la familia con el rock, llevan 10 años celebrándolo e intentando cambiar la mirada de degeneración del rock and roll, por una mirada más cultural que construye la música de Argentina. La charla estuvo enfocada a la intención del festival y también en todas las dificultades que han tenido sus creadores, para llegar a lo que es hoy el Cosquín. Los organizadores intentan llevar este festival a toda América Latina, este año se inauguró en Brasil, Perú y Ecuador, se quiere llevar acabo en Colombia, pero aún hay leyes que prohíben que en eventos roqueros se pueda llevar a un menor de edad, por lo que la propuesta se encuentra detenida.

No se podía dejar de lado, la Tendencia: la nueva era digital, una charla con los representantes de Amuse , CD Baby y Deezer, plataformas digitales para escuchar música en vivo. En está conferencia se mostró a los artistas lo importante que es tener cuentas en las diferentes plataformas de internet, dónde la gente pueda acceder a su música e información; desde esas diferentes plataformas los artistas puede darse a conocer, para que disqueras u organizadores de festivales los puedan escuchar y llamar, pero para que esto funcione, el artista tiene que hacer un trabajo arduo y quizá invertir para generar un público que lo lleve a ser tendencia o lo más escuchado de la semana.

Este evento es de gran importancia para conocer el funcionamiento de la industria musical, no solamente en Colombia, sino en América. También los distintos festivales que hay en cada país y cómo funciona la contratación de los artistas en estos eventos. Muchas veces hay que dejar de lado el ego y también la individualidad, para que las nuevas tendencias y las fusiones de las cuales se está llenando la escena musical de Bogotá sea más grande y exitosa, porque para nadie es un secreto que los artistas buscan por años darse a conocer, y aunque sea una propuesta muy buena, no hay espacios que apoyen o incentivos para estos.

Bogotá Music Market es una plataforma de promoción y circulación organizada por la Cámara de Comercio de Bogotá, como parte de su programa de apoyo a las Industrias Creativas y Culturales, en dónde no solo se evidencian los problemas desde los artistas, los productores y las industrias, sino que también, es un espacio diseñado para que músicos, compositores, productores, agencias, empresarios, marcas, disqueras y editoras descubran nuevas oportunidades de negocio y aprendan sobre las últimas tendencias en la industria de la música.

Por: Alejandra Torres

LA PARTE ÚLTIMA, Y MÁS FRESCA, DE LAS CASAS COLONIALES

En La Candelaria, unos testigos mudos se asoman serenos y calmosos a las misteriosas, y no pocas veces, convulsionadas calles de este sector de la ciudad, en las que ha pasado de todo.

Desde estas estructuras, definidas como una “plataforma que sobresale de la fachada de un edificio a la altura de un vano y está protegida por una barandilla o un muro bajo”, se ha visto desde el paso de los soldados libertadores hasta las filas de niños del lugar que, en compañía de sus maestros, recorren las esquinas en busca de historias tan magníficas como terroríficas, o algo parecido a eso.

En la avenida calle 12 # 2-41, donde hoy por hoy queda la sede del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, cuentan que se ve la sombra de una pareja de enamorados que se resiste a dejar morir su romance. Ellos solían tomar café todas las mañanas en el balcón de esta casa y, dice la historia, que al morir la mujer su esposo no la enterró sino que la embalsamó para que lo siguiera acompañando en su cotidianidad.

Algunos aseguran haber visto la sombra de la señora, junto a la del hombre fiel, en el balcón de la casa, donde también había un árbol de naranjo en el patio central, que tuvo que ser cortado al secarse después de más de doscientos años, luego de dar frutos todo el año. Aseguraban algunos que el espíritu de una mujer rubia que fue enterrada de cabeza abajo de él –asesinada por su esposo celoso-, rondaba las raíces, el tronco, las hojas y los frutos.

Rubén Hernández, arquitecto historiador y académico de la Universidad Nacional, asegura que los balcones de la Candelaria son, en su mayoría, “del periodo colonial, y algunas del periodo republicano después de la independencia”.

Hernández apunta que estas estructuras, “son parte de una arquitectura doméstica tradicional y popular traída de España”. El arquitecto asegura que, “tenían un carácter estético y funcional con ligeras variantes, para ver lo que sucede afuera del recinto, ya sea a la calle o en balcón corrido al interior de los claustros y patios internos”.

Desde un pequeño pero significativo balcón saltó Simón Bolívar, escapando de lo que es conocido como la Conspiración Santander, ayudado por Manuelita Sáenz. Cuenta la historia que el que fuera el presidente de la Gran Colombia saltó del Palacio de San Carlos, donde ahora funciona la Cancillería, para huir de sus opositores que, según se asegura, iban a asesinarlo la noche del 25 de septiembre. El cuerpo menudito de Bolívar fue a dar a la calle Décima mientras Manuelita distraía a los que iban en su búsqueda.

Balcones

También en un balcón el militar y político José Acevedo y Gómez instó a organizar la revuelta, al cambio, a decir no más a los españoles, luego de que se rompiera el famosísimo florero de Llorente. “Santafereños: Si dejáis perder estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y febril…”, gritó el criollo que al final de sus días tuvo que refugiarse en la selva del Caquetá para huir de la mano dura e injusta de Pablo Morillo.

Podría decirse entonces que, así como del amor, los balcones de la Candelaria fueron protagonistas también de esas transformaciones inevitables que nos llevaron a ser República en vez de colonia, así en una y otra no hubiera habido cambio significativo para los pobres y las minorías que nunca encontraron, ni encuentran aún, mayor oportunidad. Podría decirse también que las revoluciones son también amor, así casi siempre terminen desviándose, corrompiéndose y convirtiéndose en una opresión que, aunque distinta a la que se resistieron, sí muchas veces igual de implacable.

Las también llamadas galerías, palcos o miradores, “comparten algunos rasgos estéticos y técnicos heredados de construcciones en madera con algo de forja”, según el historiador, “Se realizaron en las fachadas y corredores de segundos pisos en las edificaciones que construyen alarifes y artesanos con poca instrucción y conocimientos técnicos. Suelen ser de materiales naturales y fácilmente manejables como la madera, y algunos complementados con hierro que se convirtieron incluso por el frío de la ciudad en gabinetes”, concluye Hernández.

La alcaldía mayor de Bogotá, señala por su parte que “los primeros balcones datan del año 1.602 y adornaban las casas que entonces rodeaban la actual Plaza de Bolívar, donde también estaban la sede del Cabildo, la Real Audiencia, la Cárcel de la Corte, el Palacio Virreinal y las casas de los Comuneros y del Florero, entre otras”.

Los datos oficiales señalan que en el centro histórico de la ciudad “existen un total de 2.364 propiedades, de las cuales 54 están declaradas como Bienes de Interés Cultural del Orden Nacional (antiguos Monumentos Nacionales), mientras que 1.608 fueron declarados de conservación arquitectónica”.

Muchos de ellos están adornados con estos testigos silenciosos. Lo balcones que observaron el paso de la ‘Pola’, rumbo a su ejecución en noviembre de 1.817, hasta el de Mick Jagger antes de comerse una suculenta oblea en marzo de 2.016.

Las historias, que ocurren tanto fuera como dentro de ellos, podrían no tener fin. Una de las últimas y más recordadas fue esa en la que una furgoneta, en 2010, se llevó a su paso el balcón del Camarín del Carmen, verde y curvo. La legendaria estructura fue restaurada y, frente a ella, se siguen escuchando las historias que, como describe el arquitecto e historiador, han sido “de escapes de enamorados y amantes, vista de desfiles procesiones y reyertas, lugar de observación y contemplación del sector y el paisaje, lugar donde se constataba quien golpeaba en la puerta y hasta lugar de acceso de los ladrones”.

Galería Completa

 

Texto: Mónica Vargas | Fotografía: Alexander Vargas Sanabria

DELIRIOS EN CASA BOLÍVAR

La exposición “Delirios” que se celebrará en el Centro Cultural Casa Bolívar ASW el próximo sábado 28 de octubre a las 11:00 AM, y contará con obras de seis artistas de amplio recorrido seleccionados por el galerista Carlos Corredor, quien a través del evento pondrá a disposición de los invitados la posibilidad de adquirir algunas de las piezas.

Delirios es una exhibición de arte contemporáneo, en la que se combinan la intervención fotográfica con la pintura abstracta, la geometría y recursos del arte pop como el neón y las texturas.

Artistas:
Ana Salazar
Geneviève Maquinay
Tutua Boshell
Marcela Ramírez-Aza
Ivette Bassan
Mauricio Cruz de la Cuadra
Plablo Rojas

La exposición estará abierta hasta el 28 de noviembre, de lunes a viernes desde las 10:00 a.m. hasta las 5:00 p.m.