Categoría: Opinión

UNA BOGOTÁ JAMÁS CONTADA

Una colección de fotografías entre siglos XIX y XX con una nueva clasificación

Los retratos que hacen parte de la muestra y la casa que alberga la exposición, logran en conjunto, conmemorar el cumpleaños 480 de la Bogotá anónima que jamás ha sido contada. Esté será un espacio propicio para reflexionar sobre la memoria y la historia de la ciudad.

Este conjunto de objetos que llegó al Centro Cultural para ser expuesto, fue desclasificado y separado en sus principales partes. De esta operación surgió una curaduría pensada desde la apariencia y el estereotipo del prestigio social. Esta exposición es el resultado de una nueva clasificación, que dialoga con la del coleccionista y amplía su interpretación.

 

Esta antología a la fotografía de retrato que se desarrolló en la Bogotá de entre 1880 y 1930, abre un espacio para reflexionar sobre la transformación del quehacer fotográfico en la sociedad actual; y las implicaciones que han tenido los avances tecnológicos en la masiva producción de imágenes.

La exposición ha diseñado para poner en manifiesto, cómo la práctica fotográfica en la ciudad y los archivos que ésta produjo, pueden dar pistas sobre la estética social de la época, los estereotipos y la identidad de los bogotanos.

NORMALIZAR LA INDOLENCIA

“Creemos haberlo visto todo”

Una vez que leí la resistencia de Ernesto Sábato me adherí a esa definición de memoria, fragmentos de existencia vinculados por extrañas antipatías y simpatías, nuestras vidas cómo escenas sueltas una al lado de la otra arrastradas por el viento; y el hilo que une con ferocidad la memoria con nuestras vidas, como la búsqueda de algo absoluto.

Los medios de comunicación proporcionan noticias sobre los acontecimientos y opiniones en diversas materias, definen la relevancia de los temas con base en una agenda y establecen tendencias con base en diversos intereses. Muchos sucesos son destruidos y reconstruidos a partir de una necesidad institucional y/o principios comerciales. La vieja historia de la guerra con sus héroes y villanos, es reinventada y adaptada a diferentes escenario y actores, dónde las víctimas suelen ser referencias históricas.

La exposición “Puntadas” es organizada con el propósito de evidenciar el acto de resistencia en el que hombres y mujeres víctimas del conflicto armado, se reúnen para unir con ferocidad a los hilos y las telas, sus vidas y la memoria en la búsqueda de eso absoluto llamado paz.

Escuchar al otro es el principio del entendimiento, escuchar implica intentar entender. Entender no implica aceptar y por ende demanda preguntar. Preguntar implica dudar y al dudar reflexionar. Reflexionar implica escuchar, preguntar y sobre todo ponerse en el lugar ajeno. Esta exposición que habla sobre el dolor del otro, no es una oportunidad para conocer las nuevas tendencias de las artes plásticas alrededor de la costura, es la posibilidad de hacer empatía, en tiempos donde la violencia y la indolencia se han normalizado.

Texto y fotografía: Alexander Vargas Sanabria

INDICIOS Y SOSPECHAS TRANSITORIAS

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.  (Galeano 2008).
No sé si mi matrícula de hincha esté todavía demasiado fresca para permitirme ciertas observaciones personales acerca del partido de ayer, pero como ya hemos quedado de acuerdo en que una de las condiciones esenciales del hinchaje es la pérdida absoluta y aceptada del sentido del ridículo, voy a decir lo que vi –o lo que creí ver ayer tarde– para darme el lujo de empezar bien temprano a meter esas patas deportivas que bien guardadas me tenía. (García Márquez 1995).
“Que raro que nunca se le haya echado en cara a Inglaterra haber llenado el mundo de juegos estúpidos, deportes puramente físicos como el fútbol. El fútbol es uno de los mayores crímenes de Inglaterra”. (Borges 1978).
No me gusta el hincha porque tiene una extraña característica: no entiende por qué tú no lo eres e insiste en hablar contigo como si lo fueras. (ECO,1990)

Definir o describir el fútbol a través de una categoría resulta ser insatisfactorio para todos aquellos que de una forma u otra, se han sentido atraídos por la emoción de jugarlo, celebrarlo, sufrirlo y/o detestarlo. Parece entonces necesario preguntarnos desde la intersubjetividad, la duda y la contradicción que habitamos ¿cómo vemos el fútbol? ¿qué es el fútbol? ¿qué suscita este deporte?.

Hay muchas formas de acercarse al fútbol, desde el mercado comercial, donde el jugador es mercancía y servicio de entretenimiento; también a través de los estadios donde se disfruta, padece y odia; desde la lógica de los medios y el periodismo, quienes juegan en las dos canchas; y entre otras más, desde la práctica misma, adentro.

En el 2001, tras la ruptura de los diálogos de paz que adelantó Colombia con la guerrilla de las FARC, el país sufrió múltiples atentados que provocaron que Argentina renunciara a jugar la Copa América que organizó Colombia. Este año se juega el mundial de fútbol en Rusia y paradójicamente después de asistir por siete mundiales de forma consecutiva, la selección de fútbol de Estados Unidos no estará presente. Hace unas semanas fue envenenado un ex espía ruso con su hija en Inglaterra, y se insinuó la posibilidad de cancelar la participación de la selección inglesa en el mundial de Rusia, de comprobarse la participación del Kremlin. En junio del 2010, el presidente de Nigeria prohibió la participación de su selección durante dos años por los resultados de la Copa del Mundo de Sur África, y el 5 de julio del mismo año tuvo que retirar la prohibición después de un llamado de atención de la FIFA.

El mercado de pases llena cada temporada la parrilla de noticias de los medios de comunicación y las conversaciones en redes sociales. Además de las exorbitantes sumas de dinero que se puedan llegar a mover, el principio básico de compra y venta de personas suscita diferentes cuestionamientos. Actualmente al jugador de fútbol no le alcanza con su destreza y talento para ser fichado por un equipo, necesita un representante. El jugador como mercancía, un juego de “esclavos” para divertir a la sociedad y una desigualdad abismal, son componentes del fútbol que han sido aprobados y normalizados por la sociedad en general.

Los medios de comunicación atraviesan nuestra sociedad y son en gran parte responsables de la magnitud del fútbol. La transmisión en vivo de la final del mundial de Brasil conecto a más de 1.303 millones de personas. Nos enlazamos al televisor horas antes de empezar el partido, porque el juego como tal, es el desenlace del preámbulo mediático que se han ido inventando para registrar, debatir y comentar desde el corte de cabello de los jugadores, hasta lo que cada familiar le dijo al futbolista antes del partido. Así mismo, el acto deportivo no solo se registra desde el estadio, sino desde los lugares donde llega la señal en vivo, como un selfie en el espejo, nos repetimos, retrasmitimos, comentamos y conversamos sobre las mismas imágenes una y otra vez. ¿Quién lo trasmite? ¿Cuánto cuesta hacerlo y verlo? Son otras preguntas.

El contacto físico está en el juego, se goza y se busca constantemente demostrarles a los otros las habilidades físicas y la agilidad mental con la que se cuenta. Ese placer y padecer constante en el que también convive la frustración y el triunfalismo, hablan de nuestra relación antropológica con la caza y la guerra; y con la creación del espectador, que desde el estadio, la casa, los bares y otras adaptaciones, hace parte de diversos fenómenos sociales relacionados con la satisfacción de observar al otro.

Más allá de las diferencias que suscitan las diversas formas en las que puede ser abordada y descrita esta práctica deportiva y su espectáculo, el fútbol es el deporte más popular del mundo. En su grado de importancia y globalización, podemos encontrar una amplia diversidad de discursos relacionadas con el heroísmo y el nacionalismo. También posiciones xenófobas y sectarias cuando se analiza jugadores, equipos, selecciones y otros matices. El fútbol está profundamente entretejido en nuestra cultura y aun cuando nos declaramos apáticos, somos parte de ese discurso.

Pese a la magnitud de este deporte, su narrativa, imagen y poder dramatúrgico, la producción de obras sobre el tema ha sido baja y poco reconocida. En un artículo publicado por la revista Diners (2006), se preguntaba por el bajo interés desde las prácticas artísticas que ha existido por este deporte, y se lanzaba una hipótesis relacionada con el sedentarismo y la apatía deportiva por parte de los artistas. Pese a esto, el tema ha sido abordado por Andy Warhol, Pablo Picaso, Mino Rosso, Fernando Botero, David Manzur, entre otros.

En la dirección de aumentar el conocimiento y reconocimiento, en los últimos años, espacios como Los Ángeles County Museum of Art (LACMA), Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Muntref), entre otros, han desarrollado exposiciones con el objetivo de evidenciar el impacto del deporte en cuestión de nacionalismos, regionalismos, identidades culturales, contradicciones discursivas, y el mundo del espectáculo. Desde el Centro Cultural Casa Bolívar ASW se quiere conocer y socializar diferentes formas de representar, contar, sentir y entender el fútbol a través de una muestra artística, que hable desde la diversidad sobre este deporte. Estamos seguros que esta iniciativa nos permitirá atraer y vincular el público que habitualmente se interesa por el arte y también a quienes se interesan más por el fútbol.

Conozca las bases de convocatoria a la exposición colectiva
“Más o menos fútbol”

Texto y fotografía: Alexander Vargas Sanabria